C
on mi condición física, evidentemente, no me podía dedicar al deporte. A no ser que consideremos deporte al tiro olímpico o al ajedrez. En el primer caso el arma no sería difícil de conseguir en mi barrio pero podría acabar editando el magazine cultural Hotel las Rejas. Las ciencias me daban bastante igual y las mates eran como un sodoku al que ponían nota, normalmente baja. Realmente a mi vocación por no hacer nada de eso se le unieron unos profesores bastante incompetentes -ahora puedo decirlo, he sido profe algunos meses y además ya he acabado las clases-. Sé que son unas razones bastante prosaicas pero me puede la espontaneidad.

La cosa es que ahí estaba yo, a punto de licenciarme en filología hispánica y toma, me concedieron una beca en la editorial más potente de mi ciudad en la que, para ser sincero, yo era el único candidato. Pata negra, sí señor. Producción editorial -casi- a la vieja usanza y dos buenos compañeros que me enseñaron ortotipográficamente. Vale, tampoco es así de materialista. Siempre me gustaron los libros, es más, lo que más me gusta de los libros es el lomo, o la película… Pero desde ese momento supe hacer algo más que descargar cajas en un gran almacén y vender ropa interior de estraperlo a exprofesoras buenorras.

Después de la beca me dediqué a la corrección por mi cuenta y tras un periodo de prácticas en el instituto más complicado de la ciudad donde creo que un chico se masturbó mientras hablaba de la proporción áurea de la Venus de Botticelli -o era un salido o le encantaba la representación de las mujeres en el renacimiento-. Pero antes de dar clase unos meses en un centro de estudios privado, es cuando supe que mi vocación… no sería la docencia. No me malinterpreten, me gustaba estar con los chavales e incluso tenía un buen método, pero había un enano cabroncete con el que tenía la sensación de que el día menos pensado sería denunciado por pederastia debido a una historia que se habría inventado como venganza por obligarle a estudiar las copulativas. Bueno, ya habrá tiempo de entrar en detalles.

El caso es que tras un par de entrevistas en otras editoriales y una bajada de producción en la editorial en la que trabajo como externo, me quedé una temporada sin hacer nada, estuve a punto de entrar como teleoperador para vender enciclopedias -todo el mundo sabe que tienen un lomo genial- pero decliné la oferta porque hace un par de meses comencé a trabajar como ayudante de edición en la unidad de publicaciones del ayuntamiento de mi ciudad. Creo que en casa ya sospechaban algo, tanto andar trasteando con libros y habiendo elegido una carrera de letras es lo que tiene. Así que un día, tras unas sopas de ajo dignas de la peor posguerra, me armé de valor y dije: “Mamá, quiero ser editor”. No dijo nada, pero pude oír como se lo exponía por teléfono a mis tías y les pedía la máxima discreción posible, que esperasen a que las cosas se tranquilizasen en casa ya que mi padre se lo había tomado razonablemente bien, pero no esperaba que a su hijo le gustasen esas cosas.


11 comentarios a “Mamá, quiero ser editor”  

  1. 1 Leroy Gutiérrez

    No sé si reír o sentirme conmovido por tu testimonio. Por lo visto existen un par de caminos para convertirse en editor, que yo sepa. Si uno no es lo suficientemente rico como para montar su propio sello editorial y derrochar un poco de dinero en un par de días o no heredó la editorial de unos padres que sí tenían bastante plata como para hacerse editores, lo más seguro es que las estaciones del camino a seguir sean: 1) me gustan los libros, 2) estudié Letras o Humanidades [Filología], 3) no me gusta dar clases y 4) me acabo de enterar que hay gente que trabajan haciendo libros.
    Al final no puede dejar de sentirme contento de que a pesar de que parezca una insensatez sigue habiendo gente que quiere editar libros. Igual, por si te sirve, te recomiendo que leas “Cómo se hace una editorial” el texto de una conferencia dada por la editora Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets: http://www.letraslibres.com/index.php?art=9894).

    Saludos

  2. 2 Javier Cantalapiedra

    De momento rico no… y no tengo perspectivas de serlo.

    Insensato sí, pero con humor que es de lo poco que tenemos. Conocía ese texto que me recomiendas, gracias.

  3. 3 Alber

    Jo, qué animado… Espera a que un millón de escritores decida enterrarte en originales :-)

  4. 4 Juan Miguel Marthans

    Felicitaciones por el blog. Comparto, de cierta forma, el sentimiento de Leroy. Creo que me he conmovido y eso me ha hecho sonreír.
    Sería interesante que todas las personas que estamos involucradas en este trabajo contemos cómo terminamos en el mundo editorial. Estoy seguro que jamás terminaríamos de sorprendernos, de arrepentirnos y volver a comenzar de nuevo mil veces.

  5. 5 Javier Cantalapiedra

    Muchas gracias Juan Miguel por tu comentario. Agrego inmediatamente tu blog a mis enlaces.

    Como se han podido imaginar mi relato no es lo que podríamos decir realista, la verdad es que es una exageración de lo que realmente me ocurrió -y me sigue ocurriendo-. Lo que no digo, y ahora confieso, es que realmente existe una vocación hacia los libros. Y por ello lucho, con todo lo dificil que puede resultar en España…

  6. 6 Blumm

    Yo también quiero ser editor, papá.
    Buena entrada para comenzar un blog.

  7. 7 Javier Cantalapiedra

    Gracias Blumm,

    Vaya vicios tenemos algunos…

  8. 8 reb

    Otra que estaría encantada de ser editora… ¿ cómo se consigue?
    Creo que sería mucho más fácil protagonizar una película tal y como están las cosas hoy en día.
    Si alguien puede darme una pista, aquí estoy, dispuesta a recibir todo tipo de recomendaciones y consejos.
    Interesante blog, te tendré vigilado.

  9. 9 Eidan

    Enhorabuena por el blog. Llevo un tiempo buscando información sobre como formarme en este campo. De esta manera he encontrado tu blog, un poco por casualidad.
    Seguiré leyendo.
    Un saludo

  10. 10 Joel Casillas

    Que tal, hoy compruebo que cierto es aquella parábola de la biblia que dice ” buscad y encontrarás, pedid y se os dará” he busacdo y pedido por encontrar información para envolverme en este ramos, creo que por fin he encontrado lo que busco, pero ahora quiero conocer más, seguiré leyendo este blog para encontrár más respuestas.

    Muchas felicidades¡¡

  11. 11 Marta

    hola, la verdad es que a mi también me gustaría dedicarme a la publicación d libros
    y no me apasiona la idea de dar clases. Seguiré leyendo el blog.
    Un beso

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