Cada vez que se envía un libro a imprenta noto cierta tensión, como que algo puede haber salido mal y que en el instante en el que salga de los talleres la errata puede ser un descrédito para mi trabajo pero sobre todo para el del autor, y eso parece -esa culpabilidad- que es lo más grave.
Mamá, quiero ser editor
03Ago08
Con mi condición física, evidentemente, no me podía dedicar al deporte. A no ser que consideremos deporte al tiro olímpico o al ajedrez. En el primer caso el arma no sería difícil de conseguir en mi barrio pero podría acabar editando el magazine cultural Hotel las Rejas. Las ciencias me daban bastante igual y las [...]



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